viernes, 31 de mayo de 2013

Chisten, por sus montañas y valles

El lugar de Chistén se troba per alto de Sant Chuan, a 1.378 metros d'altitut a la falda recuesta d'el Cuezo, poquet mes d'un kilometro seguindo la carretera d'a val de Chistau t'alto en pasar Sant Chuan, que fa buenas curvas y tien tamién dos esbarres que son la pista que puya ta Viadós y tamién ye d'un canto per on se baixa ta'l Puent Pecador que ye dintro d'el municipio de Sant Chuan. Esta carretera, de Sant Chuan ta Chistén, la son arreglando estes anyos (2007) ta fer que tienga dos carrils en cuentas d'uno solo que en teneba. La villa mira ta la val de Chistau, anque la més gran parte d'el termino municipal ye abocau ta la val de Viadós. El nuclio de Chistén, que ye el solo que fa parte d'el municipio, ye una villa chicota (u mesmo se'n podría dir un lugar gran) en l'alto d'una faixa recuesta de la Penya d'el Cuezo (1926 m), y ixo el fa d'estar el solo lugar de Chistau que no toca el Cinqueta, pos en ye bells centenars de metros de leixos. De tot el patrimonio que este lugar tien, s'abrí de fer mención d'as casas nobles, belunas d'elas de tan antigas que se van fere d'es siglos XVI y XVII. D'ixes tiempos nos i trobem Casa de Rins, que i tiene la calendada en a portalada que diz que ye feta d'el 1600, y que encara conserva el porte suyo tradicional y las formas tipicas de qu'habría estau una d'as casas més ricas d'a localidat pos en el decir d'es vecins de Chistén se recuerda que enantes teneban rivalidat con es de Casa Tardán, qui yeran tamién bien prencipals. Altras casas como Casa Palacín nos amuestran qué bien que en s'han adaptau ta fer negocio de cosas como ye el torismo que ye el que hoi fa que la villa tienga economía buena. El torismo y sobretot, que s'han fetas prou segundas residencias en a villa, l'han chuflato vida nueva pos encara que el municipio tiene buenas estivas y teneba buena cantidat de bestiar, con es anyos en heba marchau mutisma chent y ya no yera Chistén la villa que heba siu en atros tiempos.
Chisten, por sus valles y montañas

Multiaventura en El Crespol

Completo fin de semana en el refugio del Crespol, donde pudimos dedicarnos a nuestras aficiones preferidas en un entorno fantastico El maestrazgo .
Ferrata en Castellote
Descenso barranco El LLovedor
 Escalada en los estrechos Cuevas de Cañart
Senderismo puente natural Fonseca
Btt Circular Cuevas de Cañart, Castellote,embalse Santolea.
Un fin de semana sin tregua
Multiaventura en El Crespol

Jornada medio Ambiental

 Este año la actuacion fue en la fuente Canaletas , plantacion de carrascas , adecuacion y limpieza de la zona

Nuestros bosques: la carrasca en Aragón .

La intervención del hombre en el medio natural comenzó a adquirir importancia en la región mediterránea hace 7.000 u 8.000 años, coincidiendo con un cambio en el clima que suavizó las temperaturas y disminuyó las precipitaciones, lo que propició una expansión natural del encinar. El comienzo de la agricultura y la ganadería hace unos 5.000 años, afectó al bosque por efecto de la roturación de tierras para pastos o para cultivos que completaban actividades como la caza de la que habían vivido hasta entonces. En esta época de la historia la simbiosis establecida entre la naturaleza y el ser humano era equilibrada y sostenible debido a que el número de personas sobre la Tierra no era muy elevado. Es en la época romana cuando florecen los imperios y acontece una importante explosión demográfica en toda el área mediterránea, cuando la explotación agrícola sufrió un importante incremento; se roturaron importantes extensiones de encinar para la introducción de cultivos como el olivo y la vid. Ejemplos de ello los encontramos en algunas zonas de Aragón como las viñas del Somontano oscense o las oliveras del Bajo Aragón en Teruel. También en esta época se desarrollan los medios de transporte y con ellos las vías de comunicación que favorecen el intercambio de mercancías. Así, algunos países con escasez de bosques como Egipto importaban madera para construir su flota marítima de otras colonias romanas. Con la invasión árabe de la Península llega el regadío y el asentamiento de núcleos poblacionales más numerosos y sedentarios que necesitaban madera para construcción, y leña para calentarse. A partir del siglo XVI, el poderío marítimo de España y las continuas guerras en nuestro territorio provocaron una importante presión en el encinar con la extracción de madera para la construcción de barcos y con la quema de los bosques para limpiar los escondites del enemigo en cruentas batallas como la acontecida en el Carrascal de Chimillas, junto a la ciudad de Huesca, durante la Guerra Civil. En los años sesenta del pasado siglo, con la mecanización agrícola y forestal, se produce una importante roturación de bosques ibéricos, especialmente encinares, que se transforman en cultivos que no siempre fueron rentables. Por otro lado, a finales del siglo XX, la mayor industrialización y el crecimiento económico impulsan el éxodo y el abandono de la agricultura en las zonas del interior, lo que ha permitido la regeneración del bosque. En la actualidad los efectos del desarrollo turístico, los incendios y la desertización son las mayores amenazas del bosque mediterráneo, más teniendo en cuenta que escasamente una quinta parte del territorio aragonés está cubierta por masas forestales, siendo más o menos la mitad encinares naturales y el resto repoblaciones forestales y bosques atlánticos. Ya hemos dicho que la encina es el árbol más representativo de la Península Ibérica, por ser una especie adaptada perfectamente al clima mediterráneo, caracterizado por inviernos húmedos y templados, veranos secos y calurosos y períodos de sequía que pueden durar varios meses y que van seguidos de lluvias torrenciales y lluvias estacionales que suelen llegar en otoño con la conocida gota fría. Las especies vegetales se han de acomodar a estas condiciones desarrollando singulares adaptaciones. El follaje permanece en el árbol todo el año, ahorrando así excesiva producción de material vegetal, muy costoso de hacer por tener muchas defensas. Estas defensas consisten, por ejemplo, en producir unas hojas esclerófilas, es decir duras y resistentes a la pérdida de agua por evapotranspiración. Además, suelen estar cubiertas de pelillos que atrapan cualquier humedad en el ambiente por escasa que sea y a menudo son pinchudas para evitar la predación de los herbívoros. Otras especies son carnosas para acumular agua, otras venenosas y algunas otras tienen alcoholes con un intenso aroma que les protege del excesivo calor. Hemos de distinguir dos tipos de carrascas, la encina como tal (Quercus ilex ilex) que posee hojas lanceoladas más largas que anchas, y con bellotas amargas, que habita en fondos de barrancos al abrigo de las heladas y las sequías y que se extiende principalmente por la franja norteña desde Asturias a Cataluña y en algunos puntos del interior peninsular. En Aragón su presencia parece limitada a los Puertos de Beceite y a la entrada de algunas foces o cañones del Pirineo, como Añisclo o la Foz de Sigüés. La otra especie, a la que en Aragón llamamos indistintamente encina o con el nombre popular de carrasca (Quercus ilex ballota) forma el encinar mejor adaptado al clima mediterráneo, aunque cuando éste es extremadamente árido como en el valle del Ebro se ve sustituida por el pino carrasco (Pinus halepensis). La carrasca forma el paisaje más característico de Aragón y, aunque forma bosques, es habitual encontrar ejemplares sueltos e incluso formando los linderos que separan los campos de cultivo. Produce casi siempre una dulce bellota, puede brotar de cepa y es muy longeva.
Jornada medioambiental
Pico Palomera 1.533 m.

Tras una espera de un año, no se pudo por la climatologia, se ataca esta cumbre de diferentes formas
con un treking, mediante escala y descenso en rappel y en Btt desde la sede del club en Escucha. En el mismo dia y por tres grupos de montañeros del club Cuatrineros, despues ataque a las migas. Por la tarde y con ayuda del aerodromo de Torremocha del Jiloca, conquista del Palomera por aire.

La Sierra Palomera es una alineación montañosa que parece haberse originado tras el proceso de hundimiento que conformó la fosa tectónica Teruel - Calatayud. En realidad, constituye su flanco derecho en el tramo comprendido entre Monreal del Campo y Teruel.
Esta sierra separa el altiplano del Campo de Visiedo -colgado entre los valles del Alfambra y del Jiloca- y la amplia cabecera de este último valle.
En ella se encuentra una de las montañas más singulares de la Comarca: Peña Palomera, de 1.533 m., que por su particular relieve y disposición es la única que ofrece una excursión de auténtico montañismo por la zona.
Durante el recorrido podremos ir observando a los habitantes de dos ecosistemas; los carrascales y los cantiles de la mole caliza. En la cumbre, dispondremos de una magnífica panorámica de las comarcas del sur de Aragón. Hacia el Oeste los pueblos del valle del Jiloca, el monte de San Ginés, cumbre de la Sierra Menera y la prolongación de ésta hacia los Montes Universales y la Sierra de Albarracín; hacia el Este el altiplano del Campo Visiedo, que oculta el valle del Alfambra, y la Sierra del Pobo; y hacia el Sur, las murallas de las Sierras de Javalambre y su prolongación hacia las de Gúdar.
Dispone de muchos atractivos, como las impresionantes vistas panorámicas y también a nivel etnológico, histórico (fue foco de batallas en la guerra civil…) y faunístico (es refugio de la cabras montesas). Debido a todos estos factores, en la actualidad es un Pico que ofrece una interesante actividad senderista para los amantes de la naturaleza. Las vistas son fantásticas, dominando toda la llanura del Jiloca, con la Laguna del Cañizar detrás de Villarquemado, a donde vuelan bandadas de grullas. Detrás, las nevadas cumbres de los Montes Universales y la Sierra de Albarracín. Girando a la izquierda encontramos Javalambre y continuando La Sierra de Gúdar. Las vistas desde la cima donde se ven restos de la ermita son espectaculares.
Palomera