jueves, 28 de abril de 2011

Escucha-Obon-Alcaine

Escucha-Obon-Alcaine 2010



Obón es una localidad y municipio de la provincia de Teruel (Aragón, España). Pertenece a la comarca de las Cuencas Mineras. La villa de Obón está situada en el Sistema Ibérico, en el valle del río Martín.
Geografía
Está situado en la huerta del río Martín, junto a la confluencia del río Martín y el río Cabra y al sur del embalse de Cueva Foradada.
Ubicación
Latitud: 40º 54’ 17’’ N
Longitud: 0º 43’ 23’’ W
Altitud sobre el nivel del mar: 685 m
Superficie término municipal: 68,4 km²

Población
Población: 52 habitantes (INE 2008)
Gentilicio: Obonero

Historia
En la Cueva de los Huesos se encuentra un yacimiento paleontológico con fauna del Pleistoceno medio.

Hay tres conjuntos de arte rupestre levantino: El Hocino de Chornas, El Cerrao y La Coquinera.

La primera mención de Obón es en 1177 como Ovonciello en un texto que hace referencia a la Comunidad de Teruel y su repoblación. En 1179 existe otra mención, como Ovon, cuando Alfonso II da la villa de Alcañiz a la Orden de Calatrava, con límite en el río Martín quedando Ovon fuera del territorio calatravo. En 1247 la Villa de Obón y su castillo son donados por Jaime I de Aragón a Peregrín de Atrosillo. Posteriormente la villa perteneció a Rodrigo Jiménez de Luna, Teresa Sánchez de Huerta y Fernando López de Luna, en 1401. Finalmente, Don Juan López de Luna, hijo mayor de Fernando López de Luna, la vendió a Berenguer de Bardaxí hacia 1420 perteneciéndo desde entonces a la familia Bardaxí.


Alcaine es una de las poblaciones más bellas de la provincia de Teruel, debido a la espectacularidad de su emplazamiento. Se dispone en varios niveles, adaptándose al relieve de un promontorio rocoso, sobre el desfiladero del río Martín, en el punto en que éste y el Radón convergen. Por encima del casco urbano se levanta una cresta caliza que actúa como muralla natural, con la protección adicional de diversas torres medievales en ruinas de carácter defensivo.

Recorriendo sus calles estrechas y desniveladas encontraremos buenas muestras de arquitectura popular, incluso observaremos el uso del tapial, una nevera tradicional, también casas renacentistas… Aunque la obra que llama la atención sobre el resto es la iglesia parroquial, dedicada a Santa María la Mayor, del siglo XVII y estilo barroco. La torre de ladrillo presenta una interesante decoración de reminiscencias mudéjares. En el interior del templo la decoración también es hermosa, con esgrafiados en las capillas laterales, un sorprendente retablo de estuco y una curiosa cripta a los pies del altar, en la que se conservan varios cuerpos momificados.

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